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El choque cultural
El choque cultural o culture shock (en inglés suena más potente), es la sensación de soledad y extrañeza que se siente al llegar a países muy distintos al tuyo.
Es lógico, habitual y hay distintos niveles.
Lo mejor es informarte bien y saber qué es lo que te espera. Las decepciones son potenciales causantes del shock.
Date tiempo. El choque cultural es normal los primeros días y va desapareciendo sin apenas darte cuenta.
Se tú mismo. Suena a topicazo, pero la desorientación inicial te puede hacer caer en la tentación de comportarte de manera distinta a cómo lo haces habitualmente. No es buena idea. Adáptate a las situaciones pero sigue confiando en tu forma de ser.
La comida es uno de los grandes placeres en los viajes, pero también a veces uno de los grandes retos. Abre tu mente, y cuando estés ante algo que te da reparo, piensa si realmente es más fuerte que chuparle la cabeza a una cigala, comer embutidos de sangre (sean de Brugos o del Bierzo) o que comer un conglomerado de morros e intestinos a la madrileña.
Piensa que nada es mejor o peor, sino diferente.
Combatir la nostalgia
Un gap year es un cambio de aires temporal, durante el que romperás con tu vida cotidiana. Es normal que eches de menos cosas y personas, pero no hay que obsesionarse.
Lo mejor es no darle muchas vueltas y seguir con la vida. Cuando estamos ocupados y entretenidos la mente no necesita inventarse nostalgias.
Cuando te sientas triste y sólo, busca el consuelo en la gente que tienes cerca en ese momento. Si son gappers sabrán lo que sientes, porque todo el mundo puede tener un momento de bajón.
No te sientas débil o culpable por culpa de un ataque de nostalgia. Bastante tienes. La nostalgia es normal y la ha sentido hasta el más rudo de los exploradores.
Puede que al final puedas jugar con esa emoción y tentarla de vez en cuando, porque te apetezca sentir nostalgia.
Luchar contra la nostalgia es uno de los aprendizajes que tendrás durante un gap year. Aprenderás a lidiar con ello y te hará una persona más fuerte.
Al fin y al cabo es poco tiempo, y si no estuvieras de viaje, a lo mejor les echarías de más, en vez de menos.
Llora alguna vez si es necesario, pero no te obsesiones con la lejanía.
Llamar de vez en cuando a quién echas de menos te ayudará a sentirte bien, pero sin pasarte, porque si llamas todos los días no lograrás desconectar y se convertirá en una obsesión.
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